Maraton Do Norte 2016

Tras un tiempo de reposo y descanso me he decidido a contar mi experiencia de la semana pasada en el Maraton Do norte, o "Maraton Do Morte" como la rebauticé cuando me dejé caer a reposar un poco en "A Coba do Ladrón" poco antes de Coronar la última cima y techo de la carrera.

 

Bien es cierto que mi estado de forma a finales de verano suele estar bajo y tuve que poner el modo supervivencia para acabar la carrera, pero también es verdad que me encontré un terreno salvaje, hostil y duro, con pendientes bestiales tanto de subida como de bajada, tuve que atravesar incontables ríos y pelear con zarzas, sobre todo cuando me salía del camino. Si a esto le unes el calor del mes de agosto y la poca experiencia de un murciano en abrirse paso entre cosas verdes, el resultado es que ha sido la maratón mas dura que he hecho.

 

Todo lo anterior no lo digo como algo negativo, es una carrera auténtica, que pasa por una comarca despoblada, poblada de pequeñas aldeas con casas y hórreos abandonados, pero que no es ningún paseo, el terminarla requiere de mucho esfuerzo y así lo prueban los muchos abandonos que hubo.

 

Fui acompañado por mi amigo Israel del Club Spor-ti y allí nos llevamos la sorpresa de encontrarnos en el otro extremo de España con otros murcianos como Ester (que hizo segunda) y Fernando, con quien hice gran parte de la carrera y también vi a un chico del club Roller Masters de la Unión. La noche anterior el pueblo de A Fonsagrada puso unas antiguas escuelas y el polideportivo a nuestra disposición, nosotros dormimos en un colchón con mantas en este último, junto con algunos de los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela. En el caso de Javier, un Malageño que después llevamos en nuestro coche, incluso durmió en calidad de ambos, de corredor y de peregrino, puesto que hizo un alto en el camino para hacer la carrera.

 

 

 

En cuanto dieron la salida noté que no iba a ser mi día, cosa que se acentuó cuando nos salimos del camino y tuve que enfrentarme a la "selva" gallega, donde lo que no pica, araña. A veces me sentía como el bandido Fendetestas en el bosque animado y por momentos hasta parecía que iba a salirme al encuentro el ánima de Fiz de Cotovelo, aquel personaje interpretado por Miguel Rellán, que se dolía de que todos escapasen aterrados, sin pararse a escuchar lo que tenía que decirles, y que para colmo de males encima tenía que andar siempre con la sábana terriblemente húmeda, por la enorme cantidad de agua bendita que le arrojaban en la aldea.

 

A mitad de carrera se volvía cerca de meta para empezar otro bucle más duro que el que acabábamos de dejar atrás, una primera subida y bajada terribles y luego una última subida más larga por un camino vertical despejado a golpe de desbrozadora, donde me fallaron las fuerzas casi al final, al pasar unos roquedos, menos mal que los últimos 7-8 km eran de bajada. En la llegada a meta te hacían rodearla, pasando por una senda estrecha y por el río.

 

Ya en meta cerveza y empanada gallega para recuperar. En la meta también se podía acampar la noche anterior y disfrutar del festival de música y folclore de la zona. Si buscas una carrera que sea un desafío o una buena aventura, pásate por el Maratón do Norte, es una de esas carreras hechas con pocos medios y mucho cariño por gente de la zona, buscando revitalizar y poner en valor el medio rural y aldeas olvidadas, pero si no tienes mucha experiencia te aconsejo el trail de 24 km, porque es de las maratones mas duras que he hecho.

 

Todas las fotos en este enlace.