Proyecto EPPA: Ese Pequeño Punto Azul

En 1990 cuando el Voyager se encontraba a 6.000 millones de km de la tierra, el divulgador científico Carl Sagan le propuso a la NASA que girara la sonda espacial para poder obtener una fotografía de nuestro planeta.

 

Ese Pequeño Punto Azul Pálido

 

Aunque en la NASA no veían la utilidad de tomar esa fotografía tan lejana de la tierra, hicieron caso a Carl y pudieron apreciar en la lejanía, suspendido en un rayo de sol, un pequeño punto azul pálido (Pale Blue Dot).

 

Esta imagen de la tierra perdida entre la inmensidad del espacio, da pie a Carl a reflexionar sobre lo que somos y lo que se espera de nosotros como especie y así nos lo contó en su popular serie Cosmos:

   

...La tierra no es más que un pequenísimo grano, que forma parte de una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derrramados por cientos de generales y emperadores, para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de una fracción de un punto...

  

...Nuestras posturas, nuestra presunción imaginada, la falsa ilusión que tenemos de tener un lugar privilegiado en el universo, son desafiadas por este pálido punto de luz. Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica...

 

...Quizá no exista mayor demostracion, de la locura de la presunción humana, que esta imagen distante de nuestro diminuto mundo...

 

 

Inspirados en esa imagen tan reveladora que hace que nuestros problemas cotidianos resulten como poco patéticos, nace nuestro particular Proyecto EPPA, que nos va a llevar en los próximos años en la medida en que nuestros compromisos familiares y presupuesto lo permitan, a correr por los rincones de este pequeño punto azúl pálido, compartiendo una misma filosofía: disfrutar de cada momento, de cada lugar, de cada árbol, montaña o insecto que nos encontremos, olvidándonos del tiempo, porque sabemos que no somos héroes ni superhombres realizando una gesta que quedará grabada en la historia con letras de oro. Tan solo pretendemos influir positivamente en la vida de quienes nos encontremos en el camino y admirar los rincones de nuestro hogar, ese pequeño y maravilloso punto azul pálido.

 

Partiendo de esa imagen distante de la tierra, reconocemos humildemente que sólo somos unos monos que nos hemos alzado sobre nuestros pies para correr y que apenas hemos dejado una mísera huella en la arena, que se perderá en menos de lo que dura un instante, entre las olas del vasto oceano cósmico.